¿El matrimonio podrá solucionar mi grave problema?

¿El matrimonio podrá solucionar mi grave problema?

Últimamente he tenido muchas caídas; estoy haciendo cosas que no debo y frecuento lugares que, para mí, son totalmente prohibidos. ¡Es muy difícil, para mí, luchar contra la adicción! En mi interior siento una necesidad desesperante por obtener y por practicar relaciones íntimas.

Quisiera saber qué piensa Ud. sobre el matrimonio. En poco más cumpliré veinte años y todavía no me siento maduro sentimentalmente para casarme. Mis padres piensan que todavía no soy un hombre adulto; me ven como un jovencito al que le falta mucho para madurar. Pero, por otro lado, tengo un fortísimo impulso amoroso, -por alto potencial hormonal- y la necesidad de amor es muy intensa.

¡No sé qué hacer!

RESPUESTA:

Apreciado amigo: estás escribiendo acerca de tu propio vacío interior en el cual has caído. Según se ve, estás muy convencido que eres un adicto. ¿Quieres saber algo? También yo soy adicto… Así es que, ven para acá y hablemos…

El impulso carnal era para mí el mejor amigo que había encontrado en mi vida. Él me llevó a todos lados, en este mundo revuelto y angustiante en que vivimos; me arrastró con todas sus fuerzas.

Me convertí –sencillamente- en un esclavo de los impulsos carnales, día tras día y durante largos años. Temporalmente me paraba en un alto del camino aferrándome a la religión; sentí que era algo sumamente necesario para mí porque veía yo en ella una cosa veraz.

Bueno, te contaré ahora un hecho que, probablemente, sea algo, que nunca lo creerías.

Yo me casé demasiado temprano (y también mi esposa) y pasé por una etapa sumamente difícil en materia sexual (y también ella la estaba pasando). Yo había crecido como un jovencito que vivía constantemente, la mayor parte del día, entre hacer el sexo o luchar para NO hacerlo (pero ella no).

Durante años, mi esposa y yo peleábamos con bastante frecuencia; todo esto antes de alcanzar mi sanación. Los años que siguieron se caracterizaron por una maduración natural, tanto del individuo como de la pareja.

También hubo entre nosotros etapas –simplemente- de “tranquilidad”, para variar un poco el status de nuestra relación.

Hoy en día tenemos una intimidad verdadera, y todavía seguimos acercándonos. De verdad, nosotros hoy, regalamos vida. Nos entendemos perfectamente uno al  otro y lo mismo ocurre con las partes físicas que constituyen nuestra intimidad. Por primera vez, puedo decirte que estamos en condiciones para gozar a la perfección uno con el otro.

Durante los primeros diez años de matrimonio no imaginé jamás que llegaría alguna vez a tener lo que hoy poseo. Con sinceridad te digo: pensé mucho tiempo que me había equivocado fieramente al haberme casado con ella. Y hasta tuve dos ataques de pánico en relación a este punto.

Hoy por hoy llegamos al nivel de tener bien claro que yo no necesito “emocionarme” en demasía por ella, ni ella necesita “adorarme” demasiado. También te digo que no peleamos ya entre nosotros porque –simplemente- recibimos mucha atención uno del otro, sin necesidad de recurrir a la pelea.

Y, créeme, todos estos años estuve seguro que moriría viejo y en la soledad; llenando un vacío en la tierra con otro vacío más grande, el que tengo dentro de mí…

Te estoy contando todo esto porque sé muy bien qué inmensa diferencia hay cuando la armonización proviene –como sucedió conmigo- después de vencer esta terrible adicción, alcanzando esta limpieza que me da una vida matrimonial llena de felicidad y una vida general feliz. Una armonización tan común como esta hace posible, al fin de cuentas, la vida matrimonial y la vida general que terminan llenando el gran vacío interior que sentíamos; se hace realidad la fuerte necesidad de una relación verdadera, de “compartir juntos”, que el sexo y la atracción física jamás podrán satisfacer.

Como adicto, hoy nunca hubiera podido llegar a nada sin la limpieza total de la adicción conseguida y el programa de los “Doce pasos”.

¿Qué puede, de verdad, convencer a un adicto de que el gran vacío que siente en su   interior jamás podrá llenarse con esta atracción incontenible que lo apresa?

Lo único que hay es dejarlo hacer intentos más intentos, una y otra vez hasta que desespere  y desista (si es que aún le resta vida).

Escuché de varios hombres que se rehabilitaron totalmente de la adicción a la bebida, que decían: “Esta curación me tomó copa tras copa, de las innumerables  que bebí   en  mi  vida, para traerme al lugar privilegiado en el que hoy me encuentro”.

Este es el camino a seguir, según yo lo entendí.

Yo espero que tú seas más inteligente o más afortunado de lo que yo fui y puedas llegar a tierra firme sin estrellarte contra el suelo.

Yo me hice mucho mal a mí mismo y a los demás, pero, al fin de cuentas, tuve que doblegarme y recibir ayuda. Puedo decir hoy, con orgullo, que mi mejor amigo –el Creador, Bendito sea Él- me apoya y me presta Su ayuda a diario. 

En otro orden, mi esposa y yo tenemos dos niños “limpios” en todo el sentido de la palabra. Me estoy refiriendo a nuestros dos hijos nacidos después que logré mi rehabilitación; uno tiene seis años y el menor tres.

Pero, por otro lado, para mis primeros tres hijos, todo esto resultó muy duro mas, una vez superada la tormenta,  hoy ven una casa diferente, tienen otra vida, sana, saludable y armoniosa.

Lo que sí lamento es haber tenido que esperar muchísimo tiempo hasta llegar a este puerto con felicidad.

Pero tú, a tus cortos veinte años, quizás tengas la suerte de recibir la ayuda que necesitas a fin de enderezar este barco antes de subir a bordo otros pasajeros más.

Ahora no importa cuál es el estado actual de la travesía en la que estás embarcado; sólo esperamos que nos des parte en ella y podamos compartir contigo los avatares de este sinuoso viaje.

Con mi mayor afecto. 

Dov

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